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Tradición e Innovación en tu profesión
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Si  para Goya el  “Sueño de la razón producía monstruos”   para Pedro , maestro esqueletero,  produce  esqueletos de sofás y sillones.

 

 

He quedado con Pedro  para que me muestre, una de sus pasiones: su trabajo.

En la calle Goya, una figura esbelta  con dos largos brazos como aspavientos de molino quijotesco, me aseguran que he llegado al punto de encuentro.  Un fuerte abrazo y sonrisa me invitan a entrar a ese espacio impregnado de olor a serrín , madera y cola , que de inmediato me hacen viajar a mi niñez , cuando con mi hermano y amigos íbamos al taller de mi  abuelo a recoger las piezas geométricas que sobraban, y con nuestra imaginación, lo mismo nos servían para construir castillos que para jugar a indios y vaqueros, o hacer coches sin ruedas.

De las paredes del taller cuelgan sus armas del caballero : gubias, formón, pata de cabra, escuadras y buriles, formando la composición del cuadro más preciado en una Sotheby’s .  En escala descendiente, los gatos,  como las lanzas que un escudero  tendría a buen recaudo de su señor. Los patrones de cartón serpentean ondulantes  por las paredes del fondo del taller, tapando dibujos de maquetas, trazos, anotaciones y medidas, que el padre de Pedro diseñaba directamente en el  cemento de la pared,  ahora memoria del disco duro  del taller.  La alacena (¡cómo me gusta esta palabra!), ribeteada por un marco azul mediterráneo y atrincherada entre herramientas,  almacena  botes de colas, aceites , tornillos, cajas de colores con contenidos para mí desconocidos. Todo tiene un desorden ordenado.

 

 

Las muescas en la madera de la mesa de trabajo, son una lectura en Braille que  cuentan historias de épocas gloriosas,trabajo abundante,  del esfuerzo de preservar un oficio  y su paso a otra generación.  Hoy, Pedro combina la tradición  de un oficio heredado de su familia,  con la innovación que le ofrece el presente y al que ha sabido adaptarse, para crear armazones de  siluetas sinuosas  que van de lo tradicional a lo  atrevido. Estos esqueletos, junto con un tapicero, serán  vestidos  con los mejores atuendos para lucir ante el público más exigente.

 

 

Hechizada aún por la magia del taller, que inició su andadura allá por los 50, continuamos nuestra tertulia callejeando  bajo  el atardecer violáceo  del cielo valenciano.

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4 comentarios

  1. Avatar

    Nombras a Goya, quizás por la calle, después a aquellos molinos manchegos que braceaban en los planos horizontes de la meseta y que Don Quijote acechaba con su imagonacion desbocada…., yo también confundo la realidad con mi imaginación por eso ahora mismo recuerdo al olvidado galgo corredor de Don Quijote, recuerdo su lanza a la que comparas con mis gatos de apriete, a las espadas y dagas con las gubias y los formones…., pero me encanta y me emociona cuando pasas tus dedos sobre la mesa y sientes que es lenguaje impreso en relive, como ese Braille que citas magistralmente. Incluso mentas al caos y al desorden, quizás también algo quijotesco y que campa en el taller, aunque es un desorden aprendido de memoria…,por cierto Xelo, tengo un vecino que de vez en vez me dice.
    – Pedro, pero mira que eres Quijote…. -y yo no si sentirme orgulloso o avergonzado.
    Mil gracias por estas hermosas y sinceras palabras…., tardaré en olvidar tu visita. Bsssss.

    1. xeloromero

      Pedro, gracias a tí! por haber compartido conmigo toda esa magia de tus creaciones y tus historias !que han hecho revivir las que yo tenia casi en el olvido.
      Un abrazo

  2. Avatar

    Genial Xelo. GRan pluma la tuya que me ha hecho creer que habia regresado don Quijote y se había enlazado con alguien que reinventaba lo clasico. Que bella forma de explicar un caos ordenado.
    Me ha gustado mucho… Te animo a que sigas trayendo tus encuentros, valen la pena.

    1. xeloromero

      Gracias Esteban (@erodrigo), la imaginación sigue su curso hacia esos encuentros 🙂